mardi 11 avril 2017

Dimitri y Demeter



Grecia inicia su única semana denominada, Semana Santa del año. Pronto será domingo de Pascua pero, la verdad, sin ninguna expectativa de Resurrección colectiva. Sin embargo, los Griegos se preparan para la fiesta, la más importante del calendario ortodoxo. Además, llega un momento en el que no puede uno instalarse eternamente en el decaimiento, es necesario romper con el veneno ambiente, aunque sólo sea brevemente. Semana Santa.

Prensa que se supone gratuita. Atenas, abril 2017

Los Griegos festejarán la Pascua con la familia, marchándose masivamente de las ciudades. Lo más lejos posible de los Tsiprosaurios (estos han vuelto a tragarse la píldora en la reciente reunión del Eurogrupo en Malta, píldora y cicuta, reunión en la que se ha “promulgado” el enésimo carro de medidas del memorándum). La parentela pascual griega es sinónimo de ruralidad; pero también de “retorno” a un pasado ya muy lejano y, sobre todo, a un deseo imaginario.

Tres cuartas partes de los Atenienses siguen muy apegados a “su” pueblo de origen, y ello aunque la crisis ha envenenado el conjunto de relaciones familiares, de amistad, de amor o profesionales. La vuelta al pueblo, sobre todo para celebrar la Pascua, encarna aún, en nuestro país la última de las victorias, de la vida, contra la muerte, sea uno creyente o no. Pascua significa el más importante de los eventos presentes y los últimos manifestantes de la semana pasada, como los del Partido Comunista griego, el viernes 7 de abril en la plaza de la Constitución, más simbólicos que otra cosa, han plegado sus pancartas, pareciera que presurosos de acabar con la cosa.

Los turistas, muy numerosos y, por cierto, bastante más relajados que los autóctonos, descubren las dulzuras helénicas, precisamente, bajo la Acrópolis. “¡Vaya los Griegos siguen manifestándose... ! ¡ Atracciones recreativas griegas !

No muy lejos de la capital, en las playas de Ática, los hijos de los inmigrantes explotan de alegría jugando en ese Mar Egeo a veces tan peligroso. En cierto sentido, la resurrección no sería sino cuestión del instante presente, sea cual sea la forma con la que abordemos la condición humana.

Pequeñas alegrías e inmensas tristezas en este nuestro momento, donde la corrupción de los espíritus como de sus prácticas (no sólo en política) acabaría por llevárselo todo por delante, porque nuestra llamada “crisis”, no es, en primer lugar, sino una forma de guerra. Humanidad que pierde y que está perdida ; en una pared de Atenas, una mano invisible ha podido escribir con tiza lo siguiente: “Hemos perdido”. ¿De verdad?

Turistas y paseantes. Atenas, abril 2017

Hijos de inmigrantes en una playa de Ática. Abril 2017

“Hemos perdido”. Atenas, abril 2017

Manifestantes del Partido Comunista griego. Plaza de la Constitución, 7 de abril 2017

Crónica de sucesos, bajo la colina del Licabeto, en la plazoleta de Dexameni (depósito de agua), nos enteramos que Demeter (animal cuasi adéspota), se ha perdido, un auténtico drama... inter-especies en este barrio construido alrededor del antiguo depósito del acueducto del emperador romano Adriano, así como sector “chic” del centro histórico de Atenas. Hace más de un siglo, el gran escritor griego Alexandros Papadiamantis tomaba todos los días su café en este barrio y, el establecimiento en el que lo tomaba acaba de volver a abrir, recientemente, en el 2012, a pesar de los tiempos venenosos en los que vivimos. Bueno, esto en cuanto a la vida diaria y su... resurrección.

Perdido asimismo, solo que, esta vez, en nuestra propia vida, el antropólogo Dimitri Karadimas . Hacía parte del grupo, muy unido, que formábamos en la época de nuestros estudios universitarios en la Universidad de Paris-X Nanterre en la facultad de etnología. Nuestro Dimitri ha fallecido recientemente en París (a consecuencia de un cáncer) y, probablemente, no por casualidad su última obra (creo) trataba de los tejidos funerarios pre-hispánicos en el Perú. De lo que se deduce que dejamos un montón de trazas digitales, al contrario de Anaximandro...

Nuestro pequeño grupo de amigos y amigas de aquellos tiempos y de siempre está conmovido, Arnaud, Anne, Lucienne, Laurent y Flora ; quizás también porque Dimitri es el primero en dejarnos. Recuerdos y memoria común de una época en la que creíamos que había que creer (y mucho). A Dimitri (cuyo padre era griego), le gustaba, como a nosotros, beber un vasito de ouzo frente a la isla de Egina y aún más en el propio puerto de Egina.

Demeter... perdida cerca del Licabeto. Atenas, abril 2017

Nuestro amigo Dimitri Karadimas en México (años 2000)

Atenas, las otras Cariátides. Abril 2017

Y en Atenas, los viejos vinilos y tantos otros recuerdos, no siempre rayados, se venden por decenas en los anticuarios, junto a viejos léxicos y revistas sobre “Derecho Laboral”. Obviamente, de un tiempo pasado, tanto revistas, como léxicos, como Derechos.

En la ciudad, bajo el sol de la Resurrección que tan sólo esperamos en Pascua, los paseantes curiosos se paran, como lo hacía Dimitri, ante la casa con las Cariátides con los brazos cruzados (al igual que nuestro amigo Dimitri en la foto de México). Su construcción data de 1880 y la ornamentación de la casa fue dedicada a la memoria de dos jóvenes hermanas fallecidas unos años antes. Henri Cartier-Bresson la fotografió y el pintor griego Yannis Tsarouchis se inspiró de ella. ¿Otros tiempos?

La otras Cariátides según Henri Cartier-Bresson

Las otras Cariátides según Yannis Tsarouchis

La casa de las otras Cariátides hacia 1970

Como si escucháramos un viejo disco rayado, apenas discerniríamos el significado de esta Semana única, llamada santa (que los Griegos denominan “Gran Semana”) en este 2017.

Parafraseando a Cornelius Castoriadis (“Tucídides, la fuerza y el derecho” - 2011), diría que la guerra, en otras palabras, la “crisis” ha pasado por aquí; con su enorme despliegue de violencia y, además, con una gran corrupción. Esta corrupción que engendra esta guerra/crisis está admirablemente descrita por Tucídides en su relato sobre la guerra civil en Corciria (Corfú) ; inversión del significado de las palabras, odio y mentiras generalizadas, ruptura de las relaciones más elementales entre los seres humanos, aprecio por el poder y la codicia, cubierta bajo grandes discursos.

Es así, tres cuartas partes de los atenienses siguen unidos a “su” pueblo de origen, y aunque la crisis ha envenenado suficientemente el conjunto de las relaciones, familiares, de amistad, de amor o profesionales, volverán a su pueblo de origen. Sociabilidad que solo trata de salvar las apariencias.

Katia Charalambaki, psiquiatra en Atenas, en su reciente libro, habla de todas las consecuencias de la crisis, bajo el título de “El declive de la familia griega ante la crisis”.

“La gente lucha por el dinero, llora por el dinero, e incluso condenan a los suyos por cuestiones de dinero. En mis sesiones de terapia, constato que solo hablan de comida, de bienes materiales, de dinero, y no tienen ninguna capacidad de entender todo lo que esto significa y simboliza” .

Léxicos y revistas de Derecho Laboral de otros tiempos. Atenas, abril 2017

Viejos discos. Atenas, abril 2017

Dentro de poco, Pascua, sin el menor indicio de una gran... Resurrección colectiva.
Traducido por: JM Alegria

Animal adéspota. Atenas, abril 2017




* Foto de portada: cerca de la isla de Egina. En Ática, abril 2017

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