jeudi 6 avril 2017

Ciego y anónimo



Primavera griega falsamente delirante. Nuestros medios de comunicación moribundos, se esfuerzan por captar audiencia entre los mortales sobre hechos que pretender ser políticos... pero que no lo son desde hace ya mucho tiempo. Los Griegos, no sin razón, no conceden la menor importancia a lo que los políticos o los periodistas puedan aún formular, como es el caso de mi amigo Yorgos de la isla Quíos.

Los jóvenes y las terrazas de los cafés. Atenas, abril 2017

Y en cuanto a los más jóvenes, supuestamente satisfechos de su primavera juvenil, alejados de los medios de comunicación tradicionales, prefieren las terrazas de los cafés, y sino, irán con el bocata cerca del emplazamiento de Cerámico (Keramikos) en Atenas, la más antigua y conocida de las necrópolis de Ática. Un bello país.

Keramikos, nombre que le viene dado por ser el barrio de los ceramistas y que acoge en nuestros días una (¿la última?) escuela en la que el arte de la cerámica, por supuesto decorativa, sigue siendo impartido y practicado. Pequeño descubrimiento de una actividad humana, es decir, fuera del absolutismo digital.

Cerca del antiguo cementerio, reservado a los ciudadanos honrados por la ciudad de Atenas, muy frecuentado por los turistas, hay novedades en lo que respecta los usos y malos usos del emplazamiento. Junto a las tiendas y los almacenes en quiebra, de antes como de después de la crisis griega (2010), ciertos neo-inversores Griegos, a veces extranjeros, compran y renuevan, por el momento tímidamente, todo hay que decirlo, estas bellas residencias atenienses de hace un siglo, de “estilo neoclásico”.

Atenas, abril 2017

Según los profesionales del gremio, Atenas podría ser un destino turístico en todas las estaciones del año, “Es algo que empieza a percibirse, hay que aprovecharse de ello, este año tendremos más de 26 millones de turistas”. Ésta es la “visión” de alguien que trabaja en el sector con el que me encontré y charlé en un café ateniense en abril 2017.

Otra zona de la ciudad, no muy alejada geográficamente del barrio de Keramikos, aloja a los nuevos emigrantes en número, en realidad, desconocido. Este nuevo foco de población, esencialmente musulmana, da lugar, en los cafés, a discusiones muy animadas entre los Griegos. Porque el ambiente del momento y según las encuestas realizadas en 2016 y 2017, los Griegos, en su gran mayoría, son desfavorables a la llegada y asentamiento de esta población, mayoritariamente de cultura musulmana (57% a 65% de los encuestados opinan así).

Mural en Atenas, abril 2017

Residencia comprada y renovada. Atenas, abril 2017

Artesanía. Barrio de Keramikos, Atenas, abril 2017

“En Grecia no hemos luchado contra la ocupación otomana y musulmana durante más de cuatro siglos para que ahora nos impongan la repoblación musulmana, sólo porque las potencias occidentales actuales han destruido los países musulmanes de la zona geopolítica próxima a nosotros; además, esta pobre gente, ellos no la quieren recibir en sus países”. Es lo que se escucha comentar aquí y allá en Grecia. Esto en cuanto a las mentalidades en los tiempos y vientos que corren.

Al mismo tiempo, en los barrios acomodados del Sur de Atenas, junto al mar, en la Riviera de Atenas, otro tipo de población musulmana (y no sólo ésta), muy acomodada y más discreta que la de los inmigrantes pauperizados del centro ciudad, se instala igualmente, pero de otra manera. Personas y sobre todo familias que proceden del Golfo Pérsico, de África e incluso de Turquía.

Signo de los tiempos, como de la propia estación, en este abril 2007, a menos de 30 km de Atenas en el lago muy “chic” de Vouliagmeni, rodeado de rocas, con un agua pura a 23º de temperatura (entrada de pago), mujeres que provienen de las clases acomodadas musulmanas, se bañan con sus atuendos de baño habituales, sin la menor queja oficial u oficiosa del resto de los clientes.

Recordemos que Grecia no es un Estado laico (la religión oficial es el Cristianismo Ortodoxo) y que en materia de reglas de baño, todo atuendo es tolerado (excepto el de los nudistas, a los que se les reservan ciertas playas).

Los agentes inmobiliarios griegos constatan el reciente entusiasmo por parte de las clases acomodadas turcas por la compra de bienes inmobiliarios en Atenas, como inversión pero también con el propósito de instalarse. La tendencia se confirma y se acelera desde el fallido putsch contra el Presidente Erdogan durante el verano de 2016. ¡Bonito mundo, acompañado de la geopolítica!

Mujer musulmana y otros bañistas. Lago de Vouliagmeni, Ática, abril 2017

Taberna “Le loup gentil”. Atenas, abril 2017. Athènes, avril 2017

Almacén cerrado de una empresa de Ática. Atenas, abril 2017

Todo hay que decirlo, la desconfianza de los Griegos frente a las recientes olas migratorias, todas ellas provocadas, no tiene como respuesta (por el momento) actitudes violentas, exceptuando las acciones (¿contenidas?) de los neo-nazis del tristemente partido político Amanecer Dorado.

Mi amigo Yorgos, que vive en la isla de Quíos, me dice: “Nos hemos acostumbrado a la presencia de los inmigrantes. Es un problema para nosotros y para ellos más, ya que las condiciones en las que viven no es que sean muy humanas. En cuanto al resto, he de decirte que me descolgado de todo, ya no escucho las noticias, me ocupo de mi trabajo porque tengo la suerte de tener uno, me ocupo de mi huerta, voy con mis amigos a pescar, sólo me interesan los grandes acontecimientos geopolíticos, las historias entre Grecia y Turquía, las elecciones en Europa, Rusia y los Estados Unidos”.

Primavera helénica solapadamente delirante, algunos Griegos seguirán frecuentando las tabernas “populares” (es decir bares de moda) de los barrios bajo la Acrópolis, como por ejemplo “Le loup gentil”, mientras que otros harán parte de esas interminables colas, centenares de personas, a la espera de que les distribuyan comida... lo nunca visto en Grecia desde los años 40.

Distribución de comida... para los pauperizados. Tesalónica, marzo 2017 (prensa griega)

Casa en venta o en alquiler. Atenas, abril 2017

“Muerte a las máquinas”. Atenas, abril 2017

Primavera griega solapadamente delirante. En el momento en el que algunos griegos seguirán frecuentando las llamadas tabernas “populares”, en el país en el que se esperan este año 26 millones de turistas y en el país en el que Atenas se ha vuelto destino turístico durante todo el año, el país real se agita... pero se agita en su tumba.

La marioneta Alexis Tsipras recibe en Atenas a la marioneta Donald Tusk “para por fin concluir el acuerdo entre Grecia y las Instituciones mientras que el Eurogrupo se reúne en Malta”. Los periodistas cargan las tintas y nadie les prestará la más mínima atención. Porque es más bien en las calles donde se perciben las reacciones de la población (a veces incluso simbólicas).

Memoria del acordeonista y cantante ciego y anónimo. Internet griego, abril 2017

Las recientes (y enésimas) medidas relativas a las pensiones de jubilación, impondrán una disminución suplementaria que puede llegar hasta el 35%. Esta cuarta reforma, en un año, atañe a medio millón de jubilados. En las calles de Atenas se manifestaban por millares, su dignidad ella... pisoteada.

En el mismo orden de ideas, extrañezas griegas que los 26 millones de turistas probablemente no disciernan, el personal (heroico) de los hospitales denuncia en la prensa la dramática degradación de las condiciones de hospitalización en los hospitales atenienses. A consecuencia del cierre de cerca de la mitad de los servicios (y camas) por ejemplo, en psiquiatría, los enfermos, aquellos cuya psique está más mutilada que la del resto, se encuentran amontonados en los pasillos de uno de los más grandes hospitales públicos de Atenas, el de Evangelismos.

Jubilados y manifestantes. Atenas, 5 de abril (periódico “Proto Thema”)

Servicio de psiquiatría. Hospital Evangelismos. Atenas, 5 de abril (periódico “Proto Thema”)

Idea actual... Atenas, abril 2017

Cierta artesanía. Atenas, abril 2017

“Mar Egeo, recorridos e identidades”. Poros, abril 2017

En esta primavera griega, los turistas fotografían (a falta de hacerlo en los hospitales) sorprendidos a nuestros animales adéspotas (sin dueño). El país real pero incompleto se prepara para la nueva temporada turística. En las cercanas islas de las Cícladas y en los puertos del golfo Sarónico, como por ejemplo en la isla de Poros, empiezan a verse las primeras flotillas de veleros.

“Mar Egeo, recorridos e identidades” es lo que se puede leer en un cartel publicitario cerca del puerto de Poros, sólo que lo dejaron ahí olvidado de la temporada del 2016. Quizás no sea tan dramático y, a veces, un solo mensaje es suficiente.

Los más jóvenes seguirán frecuentando las terrazas de los cafés del barrio de Keramikos, la más antigua y conocida de las necrópolis de Ática, este bello país. Nuestros medios de comunicación, asimismo moribundos, se esforzarán en vano por captar audiencia a través de informaciones que se supone son políticas pero que hace tiempo que dejaron de serlo, Eurogrupo o no.

Preparando la temporada 2017. Atenas, abril 2017

Turistas fotografiando a nuestros animales adéspotas. Atenas, abril 2017

Animales adéspotas. Atenas, abril 2017

Flotillas de veleros. Poros, abril 2017

A la espera del próximo episodio de la crisis griega, o mejor dicho de la temporada 2017, los numerosos nostálgicos de los años 80 evocarán de buen grado en Internet la memoria del acordeonista y cantante ciego y anónimo con el que los atenienses de aquellos tiempos se toparon alguna vez en la única línea de metro de la capital.

Ciego y anónimo, imagen fidedigna de nuestra época, parida mediante catástrofes insensatas, todo ello bajo la mirada correctora de nuestros animales adéspotas.

Traducido por: JM Alegria

Animal adéspota en un café. Atenas, abril 2017




* Foto de portada: El emplazamiento de Keramikos en Atenas. Abril 2017

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