jeudi 16 février 2017

¿Greco-dólar?



Por fin, un aire de primavera en este año 2017, año cero a los ojos de algunos analistas. Bajo la corteza de tocino de los acontecimientos periodísticos aparentes, el movimiento se acelera, el de la tectónica de la historia inmediata y del pésimo magma en el que se bañan los asuntos de los hombres. En Grecia, estas sacudidas se sienten en primera persona sólo que la sociedad está ya en ruinas, tras siete años del Troikanismo... roedor. Como los griegos ya no reaccionan colectivamente, quedan a la espera de las conmociones que traerá consigo la geopolítica del mundo. ¿2017, año cero?

Plaza de la Constitución, anciano y mendigo. Atenas, febrero 2017

Plaza de la Constitución, la Guardia Presidencial Evzone asegura, como se suele decir, los honores y la protección de las altas autoridades del Estado, así como la tumba del Soldado Desconocido, todo ello bajo la mirada fotográfica de los turistas invernales. Aparente normalidad.

En esta misma plaza, tan llena de simbolismo, al igual que la Constitución de este país, los nuevos mendigos se mezclan con los paseantes. Cotidianidad que da la impresión de que todo funciona. Dos mujeres jóvenes contratadas por un día como azafatas por una marca que comercializa su café mundializado, “ofrecen” el brebaje caliente a los viandantes, a condición de que estén dispuestos a dar sus datos personales: nombre, número de teléfono móvil, correo electrónico.

Pero, en un gesto fuera del mundo digitalizado, han ofrecido, sin nada a cambio, un café al joven mendigo asiduo del lugar.

Plaza de la Constitución, turistas de invierno. Atenas, febrero 2017

Plaza de la Constitución, café “regalado”. Atenas, febrero 2017

El mismo día, a dos pasos de la Plaza de la Constitución, frente el ministerio de Hacienda, un puñado de representantes de una profesión liberal se manifiestan en contra de las recientes disposiciones en materia fiscal (entre cotizaciones e impuestos, se dejan prácticamente el 70% de sus ingresos). Todo ello ante la indiferencia, aunque, de alguna manera también, aprobación, de los transeúntes que no tienen nada que añadir..

Protestas, obviamente simbólicas, que no duran normalmente más de una hora, como la de la movilización de los sindicatos de agricultores. Ante la tumba del Soldado Desconocido, nuestros agricultores han repartido un cargamento de coles blancas a los transeúntes. Obviamente, una marabunta de gente se los ha llevado en 10 minutos, como ocurre cada vez que algo así ocurre. Los Griegos a por las coles y la ritualización de la protesta, de propina.

Manifestantes ante el Ministerio de Hacienda, Atenas, febrero 2017

Manifestantes, Cretenses y agricultores. Atenas, febrero 2017 (prensa griega)

Plaza de la Constitución, los agricultores y sus coles. Atenas, febrero 2017 (prensa griega)

Plaza de la Constitución, joven y mendigo. Atenas, febrero 2017

El cotidiano ateniense se ha transformado de manera definitiva, es lo que solemos decir por aquí. A las costumbres del pasado han venido a añadirse las de la crisis. El cambio se puede palpar en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, en determinados momentos del día, o en las supuestas horas punta, los bulevares de la ciudad de Atenas están prácticamente desiertos, y en el centro de la ciudad aumentan el número de refugios de infortunio que “construyen” los sintecho, a veces, personas con discapacidades. Los transeúntes sin alma y con la mirada vacía pero con los rostros crispados, observan en silencio.

Carteles de un tiempo heterogéneo que invitan, unas veces a un acto dedicado al ejército comunista durante la Guerra Civil (1944-1949) y otras, a no perderse la oportunidad de intercambiar libros e ideas... de segunda mano. Los de más edad se detienen ante los kioskos para leer las portadas de los periódicos, sin llegar a comprarlos, y en cuanto a los más jóvenes (algunos), se toman un café en los bares de los barrios de moda de la capital, crisis o no crisis.

Un cartel publicitario de talla considerable, heredado de los años de antes de la crisis, propone “un buen futuro profesional” a los jóvenes que se inscriban para una formación privada: un Diploma de Técnico Superior en infografía. Menuda tomadura de pelo. Profesión en naufragio, como todas las demás, los mejores del sector, hace tiempo que se fueron del país, y el resto... las más de las veces reciben un salario de 600€ al mes, trabajando 8 horas al día.

Bulevares casi desiertos. Atenas, febrero 2017

Refugio de infortunio de un discapacitado. Atenas, febrero 2017

Cartel sobre el ejército comunista de la Guerra Civil. Atenas, febrero 2017

Cartel sobre el intercambio de libros de segunda mano, Atenas, febrero 2017

Los de más edad “leyendo” los periódicos. Atenas, febrero 2017

Creación de imágenes digitales asistidas por ordenador y... guerra organizada contra la economía real y contra la sociedad. Es lo que la neolengua denomina engañosamente “crisis”. Dicho de otra manera... “todo sin tzatziki (salsa hecha con yogur, pepino y ajo)”, como reza un reciente innovador eslogan ateniense.

Último descubrimiento en este país desmonetarizado, muchos empleadores obligan a sus trabajadores a aceptar el pago de la mitad de su salario en cupones alimentarios canjeables en el supermercado, y, sin embargo, es ilegal... sólo que para una gran mayoría de la población... como vivimos en una economía de guerra o de antes de la guerra...

Por lo visto, nos acercamos al punto cero. Según la prensa griega y según el “Financial Times”: “Greece plans to appoint Rothschild as debt adviser Athens seeks to end long-running creditor stand-off and avert default” . Efectivamente, Grecia considera nombrar a la Banca Rothschild consejero en cuanto al tema de la deuda. Atenas trata de evitar el “default”. Por su lado, Ted Malloch, futuro (?) embajador de Estados Unidos ante la UE, declara que Grecia podría salir del euro y volver al dracma. El dracma estaría entonces vinculado... ¡¡¡ al dólar USA !!! (Prensa griega de estos últimos días). Es decir ¿Greco-dólar?

Algunos analistas griegos creen entender que el plan de Trump consistiría en dinamitar el euro germánico y, al mismo tiempo, mantener a Grecia bajo la esfera de influencia de las potencias marítimas occidentales (Estados Unidos y Gran Bretaña), ante la constitución del polo euroasiático bajo los auspicios de Rusia.

Los más jóvenes frecuentan los bares. Atenas, febrero 2017

Diploma de Técnico Superior en infografía. Atenas, febrero 2017

“Todo sin tzatziki”. Atenas, febrero 2017

Comercio ateniense. Febrero 2017

Por lo visto (según la prensa griega del 16 de febrero), ante esta amenaza, la posición de Berlín estaría (¿supuestamente?) cambiando. El objetivo podría ser introducir las monedas nacionales en circulación paralela interna, en Grecia, Italia, España, Portugal e incluso en Francia sin por ello romper la zona euro (el euro guardaría su dominio en los intercambios exteriores).

A este respecto, es de señalar que el único tema con validez en la campaña electoral francesa, es decir, la impostura europeísta y su continuación o no, no se comenta ni en los medios de comunicación, ni en los debates. Como dice mi amigo, el historiador, analista y escritor Olivier Delorme, en una tribuna que tanto “Le Monde”, “Libération” como “Le Figaro” han rehusado publicar:

“Lo que el presidente Trump subraya (cosa que en Francia supondría la excomunión definitiva, sin paliativos por causa de germanofobia), es que la UE se ha vuelto un instrumento de la hegemonía alemana sobre el continente. Esta constatación difícilmente puede ser contestable, aunque nuestras ‘élites’ políticas, intelectuales y mediáticas, entregadas a la sumisión a Berlín, rechazan en su práctica totalidad, hacerlo”.

“El euro, moneda fundada sobre la ideología alemana (el “ordo” liberalismo), es decir, sobre los intereses, fuerzas y debilidades de la economía y de la demografía alemanas, este euro, por una parte, no para de enriquecer a Alemania, y por otra de empobrecer o de arruinar a los demás; los que tienen estructuras económicas incompatibles con la naturaleza de esta absurda moneda alemana, dan lugar, aquí, en Francia, a la desindustrialización y ahí, en la periferia, sobre todo en la meridional, ruina, miseria y emigración de los más cualificados”.

Cotidiano ateniense,. Febrero 2017

Euro y Plan-B en librería. Atenas, febrero 2017

Gracia, la isla que se aleja de Europa en librería. Atenas, febrero 2017

Dracmas en la vitrina. Peloponeso, febrero 2017

Lo esencial, en Grecia, casi ha llegado. Los griegos han perdido su fe sobrevalorada en el euro y en la Unión europeísta. Kóstas Lapavítsas (economista y ex-diputado de SYRIZA, que abandonó a los estafadores Tsiprosaurios durante el terrible verano de de 2015), presentó el 15 de febrero su programa de transición hacia la nueva moneda. Asistió, Panagiótis Lafazánis (del partido Unidad Popular, ex-corriente de izquierdas dentro de SYRIZA) y entre los oradores no griegos, Stefano Fassina (Italia) y Sergi Cutillas (España).

El tema fue: “Esbozando la solución. Fracaso de la zona euro y nueva orientación para Grecia. Análisis y propuestas de una política económica”. Un cierto aire de primavera sin floración, por el momento. En los cafés, los griegos siguen con mucha atención los debates en la radio y en la televisión sobre la futura moneda. Mientras, algunos comerciantes se resisten como pueden a la instalación... obligatoria de los terminales punto de venta (TPV), mostrando su rechazo con un cartel tras el escaparate. Tras siete años de política europeísta colonial, instrumento de la hegemonía alemana sobre el continente, el euro no es que se pueda decir que tenga mucho éxito.

En la cafetería, una persona de edad, lanza: “Eso es todo, tenemos que padecer esta destrucción hasta el final, sólo de esa manera podrá volver a arrancar la economía. No hay más ver lo que ha pasado con nuestros países vecinos, Albania, Bulgaria y Rumanía, antes de volver a arrancar, han padecido y mucho”. Inmediatamente la empleada de la cafetería, una joven albanesa le corrige: “No tiene usted razón. En Albania, muchos pueblos viven de la producción de droga y de nada más. No hay otra economía”. A continuación... el silencio..

“No a las TPV. Peloponeso, febrero 2017

Kóstas Lapavítsas el 15 de febrero 2017 en Atenas

Exposición sobre los años 1980 en Atenas, febrero 2017 (prensa griega)

Años cero. Atenas, febrero 2017

“Mejor con el dracma”. Atenas, febrero 2017

A la espera... del greco-dólar, numerosos atenienses afluyen para descubrir (o rememorar) los años 80, percibidos como míticos. La exposición en Atenas tiene mucho éxito, especialmente porque se descubre la Grecia (prácticamente) de antes de la CEE, productora de bienes de consumo corriente, los cuales, hoy en día, se importan todos.

Por fin, un aire de primavera en este año 2017, año cero según algunos analistas. Sólo que bajo la Acrópolis, cierto frío matutino persiste y uno se calienta como puede.

Post-scriptum: Greek Crisis agradece mucho a sus amigos y lectores su apoyo. El objetivo de la campaña “5 años de Greek Crisis” ha sido alcanzado. Sin embargo tengo que decir que con los tiempos que corren, hay que persistir e ir más lejos, sobre todo difundiendo alrededor de vosotros la llamada de apoyo. Muchas gracias.

Traducido por: JM Alegria

Bajo la Acrópolis, uno se calienta como puede. Atenas, febrero 2017




* Foto de portada: Plaza de la Constitución, Guardia Presidencial Evzone. Atenas, febrero 2017.

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