mercredi 1 février 2017

Chipre abrazada por las olas - I



Nuevos tiempos sobre la Tierra. “Bajo el esplín de las islas, lloviznas bien finas”, escribía el poeta Jules Laforgue, a su manera, a ello le añadimos la geopolítica. Hace poco hemos entrado en una nueva región (y regionalización) de la historia de nuestro mundo. Estamos encenagados en el barro de su transición pero, ¡ya está, el hecho está casi consumado! Por lo menos, y por fin, lo vemos claro. Como si estuviéramos en el Templo de Poseidón en el Cabo de Sunio, ante la claridad, claridad ciertamente extraña.

Templo de Poseidón... peregrinos chipriotas. Cabo de Sunio, enero 2017

Jues Laforgue falleció, su poema perdura y, como lo explicaba el analista y politólogo griego Dimítris Konstatakópoulos en el marco de dos debates sobre Chipre recientemente organizados en Atenas (aunque en realidad, lo que está ocurriendo concierne a todos los demócratas de Europa y de más allá), “cada vez que cambiamos de registro histórico, la sabiduría llegará más tarde, como con la famosa lechuza”.

“La reunificación de Chipre está comprometida. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan se niega a retirar sus 30.000 soldados establecidos en la isla desde 1974”, titula su artículo, el periodista de “Le Monde” corresponsal en Estambul (14 de enero de 2017) . El título no es fiel a la realidad, porque no se trata (desafortunadamente) de reunificación sino de un proceso muy diferente sobre el que volveré más adelante, además, el número de soldados turcos que indica es inexacto porque según las fuentes citadas en los debates de Atenas, hay unos 12.000 soldados, el resto han sido desplazados a otros lugares, probablemente a Siria (Eléni Theochárous, eurodiputada de Chipre, el 22 de enero de 2017).

El lector que presta atención y consciente del momento histórico que es el nuestro, lector, por ejemplo, español, pensaría que la actualidad sobre Chipre le interesa menos que el caso de los padrinos del pequeño Nicolás o de las declaraciones de Bárcenas sobre la financiación del PP. Craso error. Lo que está en juego en el caso de Chipre, no es sino un experimento sobre lo que ya está programado a corto y medio plazo, es decir, la desaparición (deseada por los mundializadores) de los Estados y de las naciones, por otros medios que los de la guerra clásica.

En el Templo de Poseidón. Cabo de Sunio, enero 2017

Visitantes. Templo de Poseidón. Cabo de Sunio, enero 2017

Famagusta en 1953. Chipre, fotografía de Yórgos Seféris

Bajo un magnífico sol de invierno, visitando el templo de Poseidón en el Cabo de Sunio, me he encontrado, brevemente, con esos otros compatriotas llegados desde Chipre... en peregrinación. Casi en el mismo momento, y a pesar del silencio abrumador, y sobre todo de la inacción, silencio que en mi opinión está más que programado, por parte de los partidos políticos atenienses (es decir TODOS los partidos representados en el pseudo-parlamento de Atenas), he asistido a una serie de debates informativos que alertan y proponen actuar en torno a la situación en Chipre (y, en realidad, en Europa).

El presente artículo (en tres partes sucesivas) hará una síntesis de los debates para los lectores francófonos y castellano-parlantes tras una serie de correos electrónicos que he recibido de los lectores y de amigos, pidiéndomelo así.

Como dice mi amigo (y amigo del blog) Jean-François, “no es necesario ir tan lejos, de una manera tan radical, existe una salida posible a nuestros males. La paz negociada en Ginebra es imposible, no porque los chipriotas sean malos, estúpidos o egoístas, sino porque las negociaciones tienen lugar entre Turquía, Grecia, Gran Bretaña, la ONU y la UE. Si los chipriotas retomasen el poder, podrían encontrar soluciones concretas (globales y locales, individuales y colectivas) para poder salir del punto muerto en el que se encuentran”. Jean-François habla de lo esencial, lo ha escrito en su blog, por cierto, deciros que su lectura es muy útil para entender la situación.

Chipre, isla con una población (muy mayoritariamente) de cultura y lengua griega desde que los Aqueos en 1400 a.c. llegaron a ella, isla de la Diosa del amor, Afrodita, Venus para los romanos. Nació de la espuma del mar, de acuerdo con la tradición, en un lugar del litoral llamado “Pétra tou Romiou (“la Roca del Griego”), conjunto de acantilados y de rocas cerca de la ciudad de Paphos. La población de Chipre en 1974, antes de la invasión del ejército turco, estaba compuesta por un 80% de Chipriotas-griegos (cristianos ortodoxos), un 18% por Chipriotas-turcos (musulmanes), además de las comunidades de Armenios y de Maronitas (ambos cristianos).

Famagosta, ciudad fantasma desde 1974

Aeropuerto de Nicosia que se ha vuelto fantasma. Foto de antes de 1974

Aeropuerto fantasma de Nicosia, foto de después de 1974

Chipre, la isla preferida del poeta Yórgos Seféris. “La isla de Chipre, a los ojos del poeta, se presenta como un lugar intermediario, tanto en el espacio como en el tiempo, propicio al descubrimiento e incluso a la revelación. El poeta descubre un ‘mundo’ que habla en griego, que es griego, pero que no depende del ‘Estado Heleno’ (noviembre 1953, en Nicosia), al igual que la Esmirna de su infancia”.

“El poeta se maravilla de la riqueza del griego que se habla en Chipre en el que subsisten numerosas palabras del griego antiguo que ya no se utilizan en la Grecia heládica (...) Esta isla, con unas particularidades identitarias marcadas por un helenismo plurisecular, es, como la Asia Menor de los años 1920, objeto de un juego diplomático muy malsano en un contexto post-colonial que se anuncia funesto” (Stéphane Sawas, 2012).

Y actualmente sigue siendo funesto pero no sólo para Chipre. Durante su intervención en el debate organizado en Atenas el 22 de enero (2017), Solon Antartis, persona de izquierdas, políticamente muy activo que rompió con la pseudoizquierda del partido AKEL, se ha referido de manera muy interesante a la comunidad de los Chipriotas-turcos y de sus relaciones con los compatriotas Chripriotas-griegos.

Es importante recordar que los Chipriotas-turcos fueron islamizados durante el largo periodo del Imperio Otomano que reinó en Chipre (1571-1878), una situación muy parecida a la de los Bosnios musulmanes (Eslavos que adoptaron la religión musulmana). Hasta el siglo XIX, han tenido lugar diferentes episodios históricos en los que las dos comunidades se han rebelado juntas contra las autoridades y los pudientes locales que reinaban sobre la isla bajo la “Sublime Puerta”.

Debate sobre Chipre y la situación actual. Atenas, el 22 de enero

En el aeropuerto fantasma de Nicosia

En 1804, la revuelta fue aplastada por el cuerpo expedicionario otomano enviado desde Anatolia y, la Iglesia de Chipre fue obligada a firmar un memorándum que estipulaba el pago mediante deuda de los gastos generados por el cuerpo expedicionario durante su estancia. La última revuelta co-organizada por las dos comunidades tuvo lugar en 1834 bajo el mando de un Imán.

Durante la anexión de Chipre por parte del Imperio Británico en 1878, más de diez mil Chipriotas-turcos (y ante todo musulmanes... de media intensidad) se convirtieron de nuevo al cristianismo. Este movimiento fue paralizado por la política estéril y, por decirlo de otra manera, estúpida, de una parte del clero griego-ortodoxo, cuando la doble práctica religiosa para buena parte de la población, en aquel tiempo, era algo frecuente, de hecho lo fue hasta los años 1960.

Es a partir de 1878, cuando la comunidad Chipriota-turca fue utilizada por el colonizador británico como “minoría estratégica” en y a favor de la división de la población. Lo que ocurrió más adelante es de sobra conocido. La política idiota y criminal por parte de algunos jefes de las filas Chipriotas-griegas, ya entre 1900-1920, no arreglo las cosas.

Solon Antartis, Atenas, el 22 de enero de 2017

Debate sobre Chipre. Atenas, el 22 de enero de 2017

Tras la independencia en 1960, y como resultado de los acuerdos de Zurich y de Londres en 1959, que ponen fin a la lucha anti-colonial, el tratado de garantía que lo acompaña oficializa el abandono de cualquier pretensión territorial británica sobre la isla (exceptuando... la gran base militar en Akrotiri). El Reino Unido, Turquía y Grecia se convierten en los garantes del equilibrio constitucional de la República de Chipre.

En 1974, tiene lugar la invasión turca, a raíz del golpe de estado fallido de los Coroneles griegos contra el gobierno del Arzobispo Makarios (golpe de Estad organizado en realidad por Henry Kissinger cuando era el poderoso Secretario de Estado en Washington, volveremos sobre ello) y entonces tiene lugar la ocupación del 36,3% del territorio de la isla, lo que cambia radicalmente los datos demográficos de Chipre.

Las dos comunidades (que se entremezclaban en todo el territorio de la isla) son separadas y los Chipriotas-turcos son “conminados” a instalarse en la zona ocupada por el ejército turco, la parte Norte, 36,3% del territorio, que más adelante, el 13 de noviembre de 1983 se autoproclama “República turca de Chipre del Norte”, República que sólo está reconocida por Turquía.

Desde 1974, se observan dos fenómenos sobre la situación demográfica, una vez modificada por los acontecimientos. En primer lugar, y desde los años 80, Turquía instaló en el territorio Norte de Chipre, varios millares de colonos llegados desde Anatolia, a veces Kurdos. Y en segundo lugar, tras la llegada al poder de Recep Tayyip Erdogan, el Norte de Chipre se islamiza muy rápidamente, hasta el punto que en la actualidad hay una fuerte influencia religiosa, e impuesta, a veces incluso de corte salafista (Solon Antartis, Atenas, 22 de enero de 2017).

Cerca del aeropuerto fantasma de Nicosia. Zona de la ONU

Delante de un café en Alona. Chipre 1954 (fotografía del poeta Yórgos Seféris)

Según las estadísticas del Gobierno de la República de Chipre (única Chipre reconocida por la ONU, la zona sur, la de los Chipriotas-griegos) en 2015, vivían 700.000 Chipriotas-griegos y, en la norte, sólo 92.000 Chipriotas-turcos. Lo que significa un 8% de la población y no el 18% como lo era en 1974. Cerca de la mitad de los Chipriotas-turcos han decidido emigrar, sobre todo, tras la entrada de Chipre en la UE, porque de esa manera obtenían un pasaporte de la República de Chipre, aunque fuesen considerados “turcos malos” o “bastardos de los Griegos”, tal y como se puede leer en las redes sociales.

Lo que ahora se presenta como un “plan de reconciliación” por, y no sólo, el funesto Presidente Anastasiádis (de... la República de Chipre), éste prevé el establecimiento en calidad de Chipriotas-turcos a 210.000 personas (una proporción de 1 a 4 según el texto y, sin embargo, la población de Chipriotas-griegos no es de 840.000 personas sino de 700.000), pero sobre todo, como el número real de los verdaderos Chipriota-turcos no sobrepasa las 100.000 personas, este acuerdo legaliza “de facto” la colonización y la invasión de 1974.

Sobra decir que los Chipriotas-turcos son una minoría controlada y sometida en la parte Norte de la isla, donde la población es estimada en 500.000 personas (esta población se mantendría ahí una vez aplicada “la solución”). Por cierto, en la parte Norte de la Isla ¡todavía no han hecho un censo en toda regla!

Chipre de los años 1950 y de Yórgos Seféris

Así es como los partidos políticos (en su mayoría) de la República de Chipre entregarán definitivamente a los compatriotas Chipriotas-turcos al régimen de Recep Tayyip Erdogan... en caso de que se aplique “la solución”. Por cierto, los de la pseudoizquierda en Chipre (el partido AKEL) calumnian a los que manteniéndose a la izquierda rechazan el acuerdo, tratándolos de fascistas y de fóbicos, método éste de sobra conocido por antiguo. Porque para estos, los que se mantienen a la izquierda, como Solon Antartis, la única solución consiste en conseguir más democracia.

O, más precisamente, acceder a una democracia real que garantice los derechos de todos los Chipriotas (Griegos y Turcos autóctonos), lejos de toda alquimia comunotarista y que debe ir más allá de la Constitución heredada de 1960, y llegar así a una asamblea constituyente con una base popular. Por supuesto, sin la presencia del ejército de ocupación turco, así como de las Potencias extranjeras pretendidamente garantes (Grecia, Turquía, Gran Bretaña).

Chypre... colonie. Autres temps ?

Solon Antartis se ha referido asimismo a la vuelta de los Chipriotas-turcos que dejaron la isla, comentando que es una cuestión qdifícil. La justicia que se muestra a veces como algo utópico es más difícil de establecer que la división y el odio.

Al igual que desde el Templo de Poseidón en el cabo de Sunio, claridad, extraña claridad, quizás ante el Mediterráneo, que ha visto pasar de todo, sobre todo injusticias. “Chipre abrazada por las olas” como dice el poema de Yórgos Seféris, o sino, parafraseándolo un poco: “¡Mirad, los gatos de Chipre cómo brillan al sol!” (Fin de la primera parte de este artículo).

Traducido por: JM Alegria

Gato de Chipre (Nicosia). Fuente: Internet griego.




* Foto de portada: Chipre, abrazada por las olas, cartografía antigua

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