mercredi 11 janvier 2017

Hibris sobre el nivel del suelo



El invierno insiste y la hibris domina. En Atenas, en la mañana del 11 de enero, la gente se ha sentido incluso aliviada por la vuelta de la simple lluvia... en este mundo tan complicado. Durante esta difícil semana, mi primo Kóstas, el vecino Chrístos, el amigo Leónidas todos coincidían en el comentario de la impotencia que sienten ante lo que ya se ha vuelto la legendaria imposibilidad de conseguir calentar su piso, y esto en el país de Hefesto y de Prometeo.

Atenas bajo la nieve. 10 de enero de 2017, (foto prensa griega)

Como si de un oasis se tratara, estando convenientemente calentados, es importante no olvidarlo, los cafés están repletos de gente y el ambiente concuerda con la época en la que vivimos. En un bar de estos, en el centro ciudad, frecuentado por personas mayores, cierta familiaridad, el alcohol y la crisis, han acabado por dar lugar a un cóctel explosivo llevando a algunos incluso a pelearse. El dueño interviene: “Vale, vale, parad la bronca, esto ya no parece un café, parece un circo, el jefe soy yo es decir que se acabaron vuestras gilipolleces y sino os echo fuera bajo la nieve”. Intervención, todo hay que decirlo, que resultó muy eficaz.

Cotidianidad, repetitiva, como si estuviera mascada, situacionismo, en este caso sombrío, el de los humanos. Los que aún practican cierta sensibilidad, los que son valientes y enérgicos, se entregan a la caminata tanto física como espiritual, pasean por las calles, como por los bares, su amargura atada a una correa. Y en cuanto a los otros, esos imbéciles rematados, siguen ocupando, como previsto, los puestos, hasta la próxima remodelación, la de su Gobierno.

La nieve caía y mirábamos el mundo a través de los cristales del café. Fuera, nuestros incansables animales adéspotas posaron el tiempo de hacerles una fotografía, capa epidérmica protectora frente a este mundo finiquitado en tiempos que divagan, en los que reina lo monstruoso y lo prodigiosamente artificial. Sin embargo, ¡por fin tenemos lucidez, luego seguimos esperando!

En el café de nuestros mayores. Atenas, enero 2017

Vista del exterior desde el interior del café. Atenas, enero 2017

Animal adéspota fotografiado. Atenas, enero 2017

El mal tiempo llega justo cuando lo anuncian. Los medios de comunicación se focalizan más sobre los efímeros copos de nieve que sobre la supuesta solución al problema chipriota (ver mis anteriores artículos en el blog), impotentes y paralizados (una vez más). Seguimos a la espera de los “resultados” de las “negociaciones” que continuarán este 12 de enero en Ginebra.

El “social-demócrata” luxemburgués Jean-Claude Juncker - que dirigió durante 18 años el paraíso fiscal en el que tiene sede, entre otros, Clearstream - presidente de la Comisión Europea, representará, obviamente en Ginebra a la denominada Unión. El método es de sobra conocido, porque como en el caso de la “UE”, “No puede haber ninguna elección democrática contra los tratados europeos” (Jean-Claude Juncker, “Le Figaro”, 28/01/2015).

Tal y como lo cuenta, de manera más amplia, mi amigo el historiador, politólogo y novelista, Olivier Delorme, su reflexión se aplica igualmente y desafortunadamente, al plato que nos preparan ahora para la solución del caso Chipre: “La UE, desde sus orígenes y a imagen de Monnet, nunca ha podido imaginar Europa sino como subconjunto destinado a facilitar la integración euroatlántica (...)”.

Nieve en las islas griegas. Prensa griega, 10 de enero

Nieve en las islas griegas. Prensa griega, 10 de enero

Nieve en las islas griegas (Creta). Prensa griega, 10 de enero

Durante la nieve sobre Atenas y sobre las islas griegas, estas “negociaciones” “Made in Victoria Nuland”, tienen que ver, en los tiempos que corren y que nos caen encima, con “esa gran tradición de Monnet y de la UE” rodeándose “de un lujo de precauciones para proteger el secreto de sus conciliábulos y mantener a los pueblos en la ignorancia el máximo de tiempo. Y, una vez, el negocio concluido, la casta política local será conminada a aplicarlo e imponerlo en cada uno de los países, si ello fuera necesario a golpe de presiones y de amenazas (...)”, Olivier Delorme, “30 buenas razones para salir de Europa” (H&O Ediciones, Francia 2017).

Tal y como dijo, la noche del 11 de enero de 2017, el emisario noruego de la ONU Espen Barth Eide, “No es necesario que nos vayamos de Ginebra con una fecha fija para el referéndum” (prensa griega del 11 de enero). El tema chipriota está cerrado, y la casta política local, como botón de muestra, el presidente chipriota Anastasiádis cuyas dependencias etílicas y euroatlantistas no son un secreto para nadie (lo que recuerda mutatis mutandi el funesto caso de Boris Yeltsin en Rusia), cumplirán con su labor de imponer a Chipre... su disolución. Primicia.

Lo que los periódicos griegos (y otros) evitarán contar, como es su costumbre en estos casos, es que el emisario noruego de la ONU, Espen Barth Eide no es un personaje político, en el mejor de los casos, neutral y, en el peor, incompetente, sino un agente activo de la casta de los mundialistas y de los europeístas. En 1994, gestionó la campaña del ‘Movimiento Europa-Noruega’ (una ‘organización paraguas’ que federaba las asociaciones que promovían la integración de Noruega al totalitarismo europeo) a favor del ‘sí’ durante el referéndum sobre la adhesión de su país a la Unión Europea.

Nieve sobre las islas griegas. Prensa griega, 10 de enero

Un sintecho en una playa cerca de Atenas. Prensa griega, 10 de enero

Atenas bajo la nieve. 10 de enero, (foto prensa griega)

El 52,4% votaron no a la integración de Noruega en la UE, expresión profundamente anti-UE, llevaron a modificar algunos planes. Los epígonos posmodernos del efímero Vidkun Quisling sacando provecho de la invasión alemana (europeísta y atlantista) para hacerse con el poder mediante un golpe de Estado, a falta del apoyo popular o institucional, son en realidad los mejores empleados polivalentes. No nos olvidemos, la UE, así como la mundialización encarnan el golpe de Estado permanente.

Si insisto sobre el “caso chipriota”, dejando a un lado el tema de la actualidad y de la crueldad, es porque nos atañe a todos, sí, a todos los ciudadanos de los países (aún) miembros de la llamada UE. Porque nuestra inclasificable clase metapolítica, embebida y y cegada por sus tropismos del orden liberal, europeístas y atlantistas, acabará por dilapidar los últimos recursos y el patrimonio de los pueblos en favor de los OM (Oligarcas Mundializadores). El caso griego, y el chipriota, son, de alguna manera, la expresión extrema de lo que ocurre cuando las principales formaciones políticas, el magma mediático, la eurotrofa y eurotropa... mundo universitario y otros que no cito, se vuelven los principales instrumentos de una neutralización oligárquica de la (ya raquítica) democracia en este siglo 21... digno heredero de los dos anteriores.

La nieve cae sobre Atenas, la Tesalia occidental está paralizada, algunas islas del mar Egeo sufren importantes cortes de electricidad, tres personas han muerto en la región y los inmigrantes de la isla de Lesbos han estado a punto de pasar a mejor vida. Un navío de la marina nacional ha venido a socorrerles, algunos han sido relocalizados en hoteles, cuestión de acordarse que esta gente son también cuerpos... y almas. Mientras tanto, unos empleados municipales se han olvidado de abrir las puertas de los locales con calefacción destinados a recibir y salvar a los sintecho de nuestro propio país... por lo visto, ¡el invierno reina también en los cerebros!

Atenas, la noche del 10 de enero

Cerca del aeropuerto. Atenas, enero 2017

Peloponeso, velero cubierto de nieve. 10 de enero de 2017

En este contexto, el frío persiste y el colapso va tomando forma. No sin razón, Kóstas Lapavítsas, economista y ex diputado de SYRIZA habiendo abandonado el navío pirata de la izquierda griega, retoma (en su blog) el tema de la salida de la zona euro y presenta un plan realista con varias etapas. Su artículo se titula: “El país en el impasse”.

“Esta vez el debate sobre la salida de la zona euro, no vuelve únicamente de la mano de las clases pobres, en realidad éstas nunca dejaron de debatirlo, sino que también por parte de los estamentos de poder. En Grecia, algunos poderosos empiezan a darse cuenta que la decadencia a la que se somete al país tendrá, a la larga, un impacto negativo, sobre sus intereses. Parece que se entreabre un debate sobre un ‘Grexit de terciopelo’”.

“Pero quisiera aclarar que ese supuesto ‘Grexit de terciopelo’, o ‘salida prudente’, como ya la habíamos denominado en 2010, era obvio, ya en aquel tiempo, que de realizarse no sería en beneficio ni del pueblo, ni del país. Porque tal salida presupone de hecho la continuación de las políticas de la Troika, mediante las fuerzas políticas del país, sin la mínima disminución de la deuda real, cuyo impacto en concepto de devaluación recae exclusivamente sobre las clases trabajadoras. El denominado ‘Grexit de terciopelo’ es la elección de las clases dominantes, las que después de haber desmantelado el país con la absurda tentativa de “planes de salvamiento”, tratan de encontrar una salida que les permita conservar privilegios y poder.”

Prensa griega, 2016

“También quiero aclarar que en el transcurso de estos últimos siete años, y en particular desde que el gobierno Tsipras está al frente de los negocios, ha quedado demostrado que existe otra versión... probable de los hechos, y que podría denominarse ‘Grexit caótico’. Sería un Grexit bajo la presión de la realidad económica y social, desastrosa, y la pérdida del control de la situación, en la que por medio de movimientos tácticos politiqueros, algunos querrán aferrarse a sus poltronas del poder. Éste sería el peor de los escenarios.”

“Grecia necesita un Grexit ordenado y progresista. Este plan y su elaboración, obviamente, tendrá como consecuencia la ruptura con los acreedores, así como con la UE, y todo ello sobre la base de la recuperación de la soberanía popular y nacional. Un Grexit que aportará dinamismo a la economía griega, que modificará el equilibrio social en favor de los más necesitados al mismo tiempo que restaurará la dignidad nacional del país. Esta salida es perfectamente posible, pero sólo puede realizarse si las clases populares encarnan, por fin, un papel de primera línea”.

“El programa económico del corazón de un Grexit así, es de sobra conocido. Implica la suspensión del pago de la deuda pública y del comienzo de negociaciones respecto al pago de la misma en el futuro. Implica asimismo la recuperación directa de la soberanía monetaria, con el control público y la propiedad de los bancos con objeto de instaurar una política que estimule la demanda a través de las inversiones públicas y la reducción impositiva. Sobre este fundamento, el país tendrá la capacidad de implementar una política agrícola e industrial a medio plazo y, poder así, reorganizar su economía. El programa se fundamenta sobre actuaciones que ya han sido puestas a prueba en otros países. Pero es imprescindible un mínimo de organización y de una fuerte adhesión social.”

Grecia, isla de Póros, 2016

“En 2016 las ilusiones se acabaron. En el marco de los memorándum (políticas de la Troika), no tendrá lugar ni ‘un programa en paralelo’ de Alexis Tsipras, ni ‘reformas paralelas’ de Kyriákos Mitsotakis (líder de la derecha). Bajo la Troika, sólo existe la inexorable realidad de Wolfgang Schäuble. Solo que, en este momento de la historia, tiene lugar toda una era de la mundialización, la elección de Trump, el Brexit, el fracaso total del euro y la desintegración de la Unión Europea. Para sobrevivir, en estos movimientos tectónicos, nuestro país necesita, urgentemente, un cambio político total. Debe, asimismo, quitarse de encima al personal político claramente innecesario, el que lo ha llevado a este punto muerto, incluida la dirección de SYRIZA.”

Recuerdo cuando Kóstas Lapavítsas y yo, interveníamos en el marco de un coloquio en Roma, organizado por Alberto Bagnai sobre los problemas generados por el euro. ¡Era en 2013! ¿Otros tiempos? Sin embargo, y de forma más clara que Kóstas (de la misma manera que lo hace mi amigo Olivier Delorme), abogo por una salida radical de la funesta UE.

Porque sino, el invierno seguirá presente e insistente durante largo tiempo. En Atenas, en este enero decisivo, los habitantes (animales adéspotas incluidos) se han sentido aliviados con la llegada de la lluvia... la sencilla lluvia, en este mundo tan complicado, a la espera de la destitución de toda nuestra clase política... más arriba del nivel del suelo. ¡Mira que les cuesta morirse!. Mundo que acaba.

Traducido por JM Alegria

Los habitantes (animales adéspotas incluidos) aliviados por la llegada de la lluvia. Atenas, enero 2017




* Foto de portada: Clase política más arriba del nivel del suelo. Representación (Parlamento), Atenas, enero 2017

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