dimanche 20 novembre 2016

El último segundo del mundo



Anaximandro, ya en su tiempo, hace ni más ni menos que veintiséis siglos, aludía a la multitud de mundos, incesantemente entre la vida y la muerte. Unos nacen mientras que otros mueren. A ojos del gran filósofo precursor es a través de este movimiento eterno que todo oscila, entre aparición y desaparición porque, “sin movimiento no puede haber ni generación ni destrucción”.

Puerto de la antigüedad. Peloponeso, año 2016 de nuestra cronología

La fase histórica actual, salvando las distancias, se inscribe en ese movimiento... salvo que una vez no crea (demasiada) costumbre, pudiendo tratarse ahora de la desintegración y/o de la transmutación metarquetípica (genética incluida) de la humanidad. ¡Todo un programa o casi!

Desde un punto de vista menos filosófico, en Atenas, en este noviembre de 2016 (ahora que nuestra ciudad es tan poco dada al pensamiento, comparando con un pasado ya lejano) el debate (finalmente muy breve) y, si es que realmente existe, ha girado en torno a la última visita histórica del presidente saliente de Estados Unidos.

Los medios de comunicación no han escatimado detalles sobre esta visita oficial. Durante horas y horas, las radios, las televisiones y las páginas web, han repetido hasta la náusea cómo y cuán blindados están los vehículos oficiales de Barack Obama, enumerando, asimismo, todos los detalles en torno a la cuestión del ligero desplazamiento topográfico, de unos cuantos centímetros (obviamente accidental), de la alfombra roja colocada sobre la pista de aterrizaje del aeropuerto de Atenas, bajo el avión del presidente de Estados Unidos. Periodismo bajo las alfombras de las realidades y así ¡desde hace ya mucho tiempo!

Como noticia adicional, los “grandes” medios de comunicación, a la imagen del “gobierno” a-noético de Alexis Tsipras (“a-noético” en griego moderno significa nada más y nada menos que “idiota”), pretenden que Barack Obama habría venido a Grecia como mediador (final), para reducir de manera voluntaria la denominada “deuda griega”.

Donald Trump y Barack Obama. Prensa griega, noviembre 2016

El ministrillo griego et Schaüble... “Wanted” en el cartel. Atenas, noviembre 2016

De entrada, el ministro neo-metropolitano de finanzas, al igual que del totalitarismo germano-europeísta, Wolfgang Schaüble, conocido (a veces) por hablar sin rodeos, ha opuesto su “Nein” a este pisto manchego de la pretendida reducción de la deuda griega. Luego está claro.

Y, en segundo lugar, en Grecia (y en otros lugares) son muchos los que saben (o adivinan) que el verdadero sentido de este viaje testamentario de Barack Obama a Grecia, tiene que ver con el mantenimiento, véase la aceleración de la planificación, ahora urgente, del meta-mundo totalitario, antes de la llegada... repentina de Donald Trump. Este meta-mundo, como ya se sabe, nace de la gestación y de la gesticulación de los dominadores extremistas, psicópatas, soberbios e hibrísticos (desmesurados) que ya gobiernan el desafortunado destino de los países occidentales, bajo oligarquías parlamentarias (parlamentarias, por el momento) que existen, pero no por mucho tiempo.

Barack Obama y Alexis Tsipras. Atenas, noviembre 2016 (Prensa griega)

Barack Obama y Alexis Tsipras. Atenas, noviembre 2016 (Prensa griega)

Mirada de Nikos Anastasiádis, presidente de la República de Chipre. Noviembre 2016 (prensa griega)

Con ocasión del viaje de despedida de Barack Obama a Atenas, los periodistas y, sobre todo, la inmensa mayoría de los perecederos telespectadores, han podido observar el rostro y la apariencia descompuesta, hasta la hibris protocolaria, de un Alexis Tsipras “marionetizado” y ahora ya, particularmente espectral.

Un hombre visiblemente muy incomodado, encadenando errores con meteduras de pata, expresiones faciales, lenguaje corporal y, lenguaje a secas, incoherente. Por ejemplo, durante su alocución ante Barack Obama, pronunció un griego (¡moderno!) con acento americano, es verdad que sólo fue en unas cuantas frases... hasta que recuperó el control. Su caso cae, sin ninguna duda, y desafortunadamente, bajo un diagnóstico psiquiátrico. En Grecia, la gente ha acabado por observarlo todo. El paro y la inacción, ya generalizados, dejan todo el tiempo libre para dedicarse a observar, buscando la verdad, a veces en Internet, cosa que las “élites” no habían visto llegar. Si uno vuelve a ver, por ejemplo, los vídeos en los que aparece Alexis Tsipras en 2014 o 2015 (antes del verano de 2015), la diferencia es flagrante.

Estos políticos, hombres y mujeres, de este mundo tan puesto al día, se exhiben, a menudo, como dominados por un profundo acosmismo (negación de la existencia del mundo sensible): miradas, gestualidades, risas, comportamientos, visibles a simple vista, si se toma uno el tiempo de observarlas con atención. Pareciera como que, finalmente, son dependientes de esa monstruosidad (también en el sentido de la alteridad) de la que son portadores. Una triste verdad, perceptible ya por la gran mayoría, y toda la propaganda, por parte de los medios de comunicación mainstream, cuyo objetivo es caricaturizar y diabolizar, por ejemplo, a Donald Trump o Vladimir Putin, resulta cada vez más ineficaz. ¡Hay otras cosas que hacer!

Barack Obama visitando la Acrópolis. Noviembre 2016 (prensa griega)

Barack Obama visitando el museo de la Acrópolis. Noviembre 2016 (prensa griega)

Y es cuando... en pleno acosmismo, una vez que el presidente saliente de Estados Unidos se ha marchado de Atenas, que Nikos Anastasiádis, presidente de Chipre llega para discutir con los del “gobierno griego”. Extraña coincidencia, cuando uno sabe que al mismo tiempo, en Suiza, tienen lugar conversaciones entre los Chipriotas-griegos y Chipriotas-turcos bajo el auspicio de la ONU (y de los dominadores mundializadores, siempre en su urgencia), con el objetivo de encontrar una “solución al problema de la isla”..

Extraña coincidencia también, cuando uno entiende que en el maletín abierto de par en par de Victoria Nuland, cuyo brazo derecho Geoffrey R. Pyatt acaba de ser nombrado Embajador en Atenas, precisamente después de serlo en Kiev, figura asimismo el dossier de la “refundación” de la República de Chipre, a la manera del supuesto nuevo orden mundial. No, gracias, se trata del ‘Plan Annan’ (2004) recalentado, y hay que recordar aquí que la sobrerrepresentación política de la población chipriota turca, en relación a su peso demográfico (18% antes de la invasión del ejército turco en 1974 y de la ocupación de la parte norte de la isla), prevista en el Plan Annan, fue una de las razones de su rechazo por parte de los Chipriotas griegos en el transcurso del referéndum de 2004.

¿Cuál fue en realidad el sentido exacto del viaje de Barack Obama a Atenas? Para François Leclerc (blog de Paul Jorion), “En su discurso-testamento pronunciado en Atenas, el presidente saliente no ha dudado en hacer un llamamiento en favor de un “cambio de rumbo en la mundialización”, vinculando las desigualdades dentro de un mismo país y entre ellos, ‘Uno de los mayores desafíos de nuestras economías y de nuestras democracias’. Las desigualdades alimentan ‘un profundo sentimiento de injusticia’, porque ‘las élites mundiales (parecen) vivir bajo reglas diferentes’ señala François Leclerc. ‘Hay, a la vez, más desigualdades y una mayor toma de conciencia de las mismas’ y es ahí donde encuentra la explicación al muy perturbador rechazo de la mundialización que ha tenido lugar en el Reino Unido y en los Estados Unidos. La denuncia del populismo queda un poco corta, requiriendo ir más lejos.” (...)

“Apenas al día siguiente de su visita a la Acrópolis, se hicieron públicos unos fragmentos de una tribuna escrita en común entre Barack Obama y Angela Merkel para ser publicada el viernes en el Wirtschaftswoche. No teniendo ya posibilidad alguna de ver el día, el TTIP, al que se opone Donald Trump, se presenta en la tribuna como ‘elaborando la mundialización de acuerdo con nuestros valores y manera de ver el mundo’. ¿Y las desigualdades? El alegato de Barack Obama en favor de una mundialización socialmente más justa se borra ante el recuerdo de su política”. El deseo expresado por François Leclerc es sin duda estimable, sólo que la realidad parece contradecirle, y ello, desafortunadamente de manera definitiva. No habrá una mundialización socialmente más justa y, en cualquier caso, no iniciada por aquellos que han obrado hasta el momento para llegar a la situación a la que hemos llegado, me parece a mí.

Cartel de propaganda. Atenas, noviembre 2016

Otro nivel. Ática, noviembre 2016

Deterioro ateniense. Noviembre 2016

Por su parte, diríamos, en paralelo, Jacques Attali, alarmado y alarmista, lanza su llamada de socorro: “Por un nuevo Roosevelt europeo”. “En los Estados Unidos, hoy en día, las élites financieras, empresariales y políticas, barridas por un mentiroso cínico, sólo pueden incriminarse a sí mismas: al no haber hecho nada durante decenios por repartir más justamente los ingresos entre las clases sociales y las regiones, dejando a los dos grandes partidos en las manos de mafias oscuras, mafias que han cerrado el paso a mejores candidatos, entre los cuales estaba Bernie Sanders, esas supuestas élites se han condenado a sí mismas. El modelo que llega, primero en los Estados Unidos, será también un modelo de cierre de fronteras, de inversiones públicas en infraestructuras, de reducción masiva de impuestos (...) aunque todo esto se lleve a cabo pagando el precio de poner en entredicho los derechos del ser humano, conseguidos con tanto esfuerzo, de acuerdos internacionales esenciales y del abandono de toda generosidad hacia los sufrimientos extranjeros. Este modelo sólo puede tener éxito durable en una sociedad abierta, altruista, que acepta lo nuevo”.

Esfuerzo en vano. El sofismo de Jacques Attali es evidente. “Su” sociedad “tiene la obligación” de ser “abierta” (¿abierta a qué? Y además, ¿aceptando qué clase de “lo nuevo”?; sin embargo, nada puede garantizar que esta sociedad (en realidad la de los mundializadores de costumbre) sea... por ejemplo libre y democrática.

No puede existir un Roosevelt europeo (Jacques Attali, en realidad, sin reconocerlo, quisiera decir europeísta) sencillamente porque en Europa todavía subsisten naciones, culturas, tradiciones, modos de ver e instituciones muy diferentes. A veces, incluso, se pueden descubrir algunos restos de soberanías populares supuestamente democráticas.

Una resistencia residual de los pueblos frente al monstruo europeísta, el de los harmostas (magistrados que aseguraban la sumisión a Esparta) que dirigen desde su Kommandantur las guarniciones instaladas y formadas por tecnócratas, pseudo-políticos, agentes no necesariamente secretos e incluso, paramilitares de facto (conscientes o inconscientes, a menudo reclutados in situ), a veces apenas disfrazados de neonazis confirmados, otras veces actuando bajo el pasamontañas del pseudo-anarquismo (o izquierdismo) nihilista (estos últimos financiados en ciertas ocasiones, como ya se sabe, por el otro apóstol de la mundialización, el financiero Soros). Caos... asegurado.

Sin hablar de los politicastros y de las ONG directamente apoyadas por el mismo financiero. “Salgo para encontrarme con mi jefe, el señor Soros” declaraba Giógios Kamínis, alcalde de Atenas, marchándose del salón consistorial el 19 de marzo de 2015 (reportaje del cotidiano “Dimokrattía” del 26 de agosto de 2016). Ésta es la única manera de funcionar de la metademocracia supuestamente anunciadora del... último Imperio.

Los electores entortados (de tuertos) eligen a Kamínis, o Tsipras (la mitad de su gabinete está compuesto por personas que provienen del Instituto Levy, otros son, sencillamente... remunerados Sorófilos, porque se entiende con facilidad que en Grecia, la mayoría cae o caerá pronto en el survivalismo) y, al mando, Soros (sin ninguna legitimidad democrática) encargándose de la política de la ciudad, de la gestión de las fronteras, de la llegada de los inmigrantes y de su masiva instalación en el país (sus ONG ya alquilan edificios en Atenas). Todos esos pequeños y grandes... Golpes de Estado permanentes nunca son anunciados en los programas supuestamente electorales, y nunca serán sometidos, por ejemplo, a un referéndum.

(Somos) cobayas de laboratorio. Atenas, noviembre 2016

Y en lo que respecta al totalitarismo europeísta (al igual que su mundialización... semidesnatada), aquella busca a gobernar, primero, mediante el caos y, luego (o al mismo tiempo), mediante la sumisión, después de desbaratar los puntos de referencia, las solidaridades sociales y familiares (las familias, bajo el régimen de la penuria de los recursos, se desgarran entre ellas como nunca había ocurrido en Grecia), después de destruir de entrada las bases económicas, simbólicas, culturales e históricas de las sociedades y de las naciones.

Esto es lo que ocurre en Grecia desde 2010 pero, en realidad, desde hace más tiempo. Finalmente, y si ello fuera necesario, gobernar mediante la guerra (abierta). Jacques Attali, que por otra parte es capaz de hacer análisis muy clarividentes, podía haberse armado con toda su valentía para expresar toda la verdad sobre “su” programa. O sino, es que espera que ocurra algún milagro.

Porque el modelo, tal y como se presenta (para los que todavía pueden abrir los ojos), no es sino un prototipo tecno-feudal global, todo ello bajo el “gobierno” despótico de las “élites” occidenta-compatibles, en realidad, los dominadores que representan el 1%. Y, en lo que respecta a “los derechos humanos conquistados a un precio tan alto”, me parece (y no soy el único que lo dice, Cornelius Castoriadis lo formuló magníficamente ya en los años 80) que, en realidad, los derechos llamados “universales” son (en el mejor de los casos) una engañifa, si no es una decisión tomada democráticamente entre iguales y en un territorio en concreto que no puede ser un continente y menos aún en la tierra entera. Referirse a “acuerdos internacionales esenciales” no nos indica automáticamente, ante quien (y por qué intereses), pretenden ser tan esenciales.

Atenas... tiempo de los dracmas. Noviembre 2016

Por otra parte, es una postura muy hipócrita, la de volver una y otra vez sobre el supuesto “abandono de la generosidad hacia los sufrimientos extranjeros” cuando, en primer lugar y en líneas generales, estos sufrimientos tienen su origen en el ejercicio sólo de la fuerza (disfrazada de “derecho internacional” más “democracia”) por parte de los mundializadores en contra de los estados y de los pueblos. Como guinda, los hacedores de este bajo mundo, se muestran por añadidura totalmente indiferentes ante los sufrimientos infligidos a sus propios pueblos y esto, ahora, es algo que ya se ve.

La situación es por lo tanto más maquiavélica que en el pasado, porque en la actual guerra, las víctimas... exóticas son masivamente utilizadas como armas de destrucción masiva contra otros pueblos, ya que son movimientos migratorios programados, provocados y esponsorizados (esto también por el financiero Soros) con objeto de destruir lo que queda de los pueblos europeos (así como del resto de pueblos, incluidos los inmigrantes) y, fundamentalmente, acabar con cualquier esperanza de encontrar el camino a una forma de democracia tangible y con una cierta autonomía política.

Ya en su tiempo (que sigue siendo todavía lo suficientemente nuestro), Cornelius Castoriadis había llamado la atención sobre el hecho de que “para los griegos, la polis libre, la polis independiente es, de acuerdo con la expresión de Tucídides, autonomos, autodikos, autoteles: establece sus leyes, juzga por sí misma sus asuntos con sus propios tribunales, se gobierna a sí misma”. (“Tucídides, la fuerza y el derecho”). No es para nada el caso de “la sociedad abierta, altruista, que acepta lo nuevo” ¡Ahora queda todo claro!

Cornelius Castoriadis... cobijado. Grecia, noviembre 2016

Por lo tanto, y en el lado opuesto del universo geopolítico de Jacques Attali, en opinión de muchos analistas griegos (y no sólo), todo hace pensar que aparte de la simpatía expresada, digamos en lo personal, entre ambos presidentes, la visita de Barack Obama a Atenas ha tenido como motivo, sobre todo y en primer lugar, la geopolítica estadounidense y europeísta. Lejos, muy lejos de los eufemismos repetidos y machacados sobre la supuesta “mundialización socialmente más justa” o sobre el “recorte de la deuda griega”. La época que nos ha tocado vivir es cada vez más rugosa y áspera, los análisis comodines que nos hacen tragar, ya no consiguen pasar por la garganta.

Es decir que en el lado opuesto del universo geopolítico de Jacques Attali y, bajo el horizonte griego, si me atrevo a llamarlo así, Dimitris Konstantakópoulos escribe, “una de las razones de la visita del presidente Obama era mostrar su apoyo a Atenas para que así Grecia sea de utilidad en la “solución” del problema de Chipre. Además, la Comisión Europea hace un encarecido llamamiento a Nicosia y Atenas para que acepten una solución que es peor que la que el pueblo chipriota rechazó en 2004. Da la impresión que los Estados Unidos de América y la Unión Europea están tan satisfechos de sus logros en el Medio Oriente y en Ucrania que, ahora, quieren aplicar sus habilidades diplomáticas y otras habilidades en Chipre” (...)

“Pero incluso antes de que esta solución sea adoptada, algunos analistas no descartan la posibilidad de una crisis militar o económica cuyo objeto sea provocar un shock a los habitantes de la isla y, así, empujar a las gentes asustadas a votar ‘Sí’ al Plan que no quieren para nada. Cualquier analista del paisaje estratégico del Mar Mediterráneo oriental y, sobre todo, del triángulo Grecia-Chipre-Turquía debe recordar lo siguiente: el escenario de todas las guerras y crisis entre los Griegos y los Turcos en el transcurso del siglo XX, sin excepción, nunca ha sido redactado en Atenas, Ankara o Nicosia, sino en Washington y en algunas otras capitales. Y, a pesar de ello, seguro que encontrarán los esbirros necesarios para llevar a cabo sus planes”.

Bajo el horizonte griego. Sur de Atenas, noviembre 2016

“Ahora es fácil entender la agenda geopolítica ‘escondida’ tras la instauración por parte de los USA y de la OTAN de una dictadura en Grecia en 1967 (necesaria para provocar la crisis chipriota de 1974) pero también, más adelante, la obligación impuesta a Grecia de aceptar el Memorándum de 2010, que ha destruido los fundamentos económicos del Estado-nación griego, así como en 2013, el experimento financiero que llevó a Chipre al control extranjero de sus bancos con una fuerte disminución de la presencia económica rusa”. (...)

“En el caso de que se aplique este plan, se creará una entidad muy extraña, sin ningún parecido con otro Estado (salvo probablemente con Bosnia o Timor oriental). El plan prevé la creación (en una isla relativamente pequeña) de diversos parlamentos y senados, con un sistema continuo de vetos que garantizará trabajo a miles de abogados y la imposibilidad de que este nuevo ‘Estado’ funcione. Los arquitectos del plan lo saben y es por ello que han dejado la decisión final a los extranjeros (e incluso discuten sobre la posibilidad de establecer un sistema de toma de decisiones por sorteo)”.

“El nuevo Estado no tendrá ejército propio sino una especie de policía internacional para disciplinar a los habitantes. Este proyecto constituye una violación mayor de todas las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas, del derecho europeo, internacional y constitucional. Este monstruo jurídico extrae su legitimidad en primer de su propia lógica y esta lógica pretende resolver el conflicto entre la mayoría y la minoría en Chipre para transformar un Estado independiente, soberano y democrático, en una especie de protectorado posmoderno (...) Un arma que podría ser utilizada dentro de la misma Unión Europea para poseer permanente Grecia y sus relaciones exteriores, rehenes de las fuerzas que tendrán la capacidad objetiva de provocar una crisis interna en Chipre”.

Atenas, vida todavía cotidiana. Noviembre 2016

Cierta vida... así... colgada. Grecia, noviembre 2016

En Atenas. Noviembre 2016

Atenas, en su vida cotidiana se degrada y se resigna y... estamos, en guerra. Bajo el barniz de una cierta vida que cuelga en los expositores de los vendedores, todo se deshilacha. La ebullición (programada o no) llevará a la explosión en no mucho tiempo (lo cual no es sólo una característica griega).

Mis amigos de Chios me han informado que han visto a algunos diputados de Amanecer Dorado desembarcar en la isla desde el ferry, acompañados de un reducido número de misteriosos personajes extranjeros. Los actos de violencia se multiplican en las calles, a veces los inmigrantes, a veces... asaltantes, prenden fuego a su hotspot, la población ya no sabe cómo protegerse frente a los robos... a las vitrinas rotas, a los automóviles incendiados.

El escritor Yannis Makridakis que vive en la isla da su versión de los hechos en la prensa electrónica griega, testimonio y análisis muy interesantes y crudos.

“Todas las noches el centro de Chios recuerda a un campo de batalla, el ambiente es deletéreo, todo puede volver a degenerar, hay tipos agrupados en la oscuridad que observan a los pasantes, la ciudad desprende un olor a zona que ha pasado a manos de la hegemonía de la mafia racista, despiadada y mortífera. Por supuesto, hay policía antidisturbios, sólo que ya nadie se siente en seguridad y, muy pronto, habrá muertos entre los inmigrantes o entre los habitantes. La sociedad local está en ebullición. Los habitantes, en su mayoría, han adoptado el lenguaje e incluso las ideas de la extrema-derecha, es lo que se escucha en los cafés y en las calles, así como en los consistorios o del lado de la iglesia (...) La sociedad de Chios no tiene nada que ver con lo que era hace apenas unos años”.

“Todo esto es obra del gobierno colaboracionista de SYRIZA, y es el gobierno más vulgar y más peligroso que ha conocido la Grecia contemporánea. Syriza ha conseguido incluso transformar la naturaleza pacífica, tímida y por decirlo claramente, pequeño burguesa de los habitantes de Chios, en un campo de acción del neonazismo. La ejecución al pie de la letra, por parte del gobierno de Syriza, de las exigencias del neonazismo económico de Merkel, ha decidido de facto, el sacrificio de las islas griegas del Egeo norte en el altar del totalitarismo alemán de esta Europa aséptica, cultivando sistemáticamente y conscientemente el neonazismo en nuestras islas, y al fin y al cabo, en todo el país”.

Atenas desde arriba. Noviembre 2016

La versión televisiva de las realidades. Atenas, noviembre 2016

Atenas vista desde arriba, huele cada vez más sus podredumbres de abajo. La versión televisiva de las realidades no será suficiente para que cuele por completo el mensaje de los mundializadores. Entramos en... la historia.

Anaximandro, ya en su tiempo, hace veintiséis siglos, aludía a la multitud de mundos, incesantemente entre la vida y la muerte: Unos nacían mientras otros morían, es evidente.

Este blog también, siempre entre la vida y la muerte (por de pronto económicamente, acorde con las tendencias de la época, hasta el final), fue iniciado a la manera de una etnografía exótica de este meta-mundo tan violentamente “suscitado” por la llamada “crisis griega”. Desde hace ya mucho tiempo (2010), muchos griegos se preguntan en qué medida su país y ellos mismos, fueron escogidos como cobayas, para un experimento que no llevaría a ningún lugar. Ahora, la respuesta estalla a plena luz del día o, mejor dicho, en el fondo de la noche.

En el país de Elýtis. Noviembre 2016

En 2015-2016, ya podemos fácilmente discernir la agenda geopolítica escondida detrás del memorándum impuesto a Grecia, agenda que ha destruido las bases económicas, sociales, simbólicas e incluso políticas del país. Sólo que mientras algunos mundos nacían y otros morían, la abertura por debajo del caos es a veces posible. Adicionalmente, el sistema distópico y Sorosiano al jugar la carta SYRIZA, ha neutralizado, a la vez, los últimos relicarios de la izquierda así como de una cierta derecha. El sistema político griego y sus partidos osteíticos están definitivamente muertos, ya no es una cuestión de izquierda o derecha porque antes que todo es necesario existir. Tsipras es un cadáver político, así como Mitsotakis (próximo “elegido” o no) que como todos saben en Grecia, es un peón más, en manos de la actual Alemania.

En algunos países denominados centrales en el seno del edificio europeísta, tendrán lugar en 2017 citas electorales (en cualquier caso creámoslo así). Ignoro el sentido preciso (dicho de otra manera el alcance real) de las elecciones en lo que respecta el curso de la historia. Lo que para nada ignoro, por experiencia y por intuición, es que los demás pueblos también pueden ser dirigidos a caer en la trampa (o al paso obligado) de la guerra, incluso de la guerra civil (caliente o fría), cuando el caos organizado se vuelva el último recurso de las “élites”. Gobernar así mediante el miedo, imponer la consecución del totalitarismo mundializante, si se hace uso del instinto es algo que se sabe, se ve y está en marcha.

Triste destino, diríamos, el de esta humanidad metantrópica, sobre todo triste tropismo, el de las élites supuestamente intelectuales (universitarias, poéticas, artísticas) de Occidente, cuando en su inmensa mayoría se han contentado en remover barros y polvos. Su tiempo “ya no es” y tienen de qué alarmarse. Anaximandro tenía razón.

Nosotros aquí, en el país de Elýtis precisamente donde la poesía comienza, donde la muerte no tiene la última palabra, lucharemos hasta el último segundo del mundo... como del inmundo.

Traducido por JM Alegria

En el país de Elýtis. Noviembre 2016




* Foto de portada: Durante la visita de Barack Obama. Atenas, noviembre 2016

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